Mujer constructora de esperanza
Ciudad
Bolívar, no solo es el nombre de una localidad, es también un sitio lleno de
memoria, este lugar recoge la historia de muchas personas que como Mariela
Chaparro, han sido sobrevivientes del conflicto armado, su liderazgo la llevó al límite, pese a las advertencias continúa su labor. Mariela me permite entrar
en su pasado para recordar los sucesos que hicieron historia en su vida.
“Ese
espacio soñado,
fue el
detonador de guerras internas”
Con un
café en la mano empieza su relato, en el año de 1984 esta mujer junto con su
familia, llegan al territorio por una crisis económica que no les permitía
continuar con la vida acomodada a la que estaban acostumbrados,
afirma que la tomó por sorpresa llegar al barrio los Alpes y ver una gran
cantidad de mujeres entre los 17 y 25 años con más de tres hijos, por lo que se
dedicó hacer actividades para ellas, sus proyectos tuvieron tanta acogida en la
comunidad, que se logró movilizar y empoderar a los habitantes del barrio para
organizarse y conseguir los servicios que en ese entonces no tenían.
Con
emoción y una gran sonrisa en el rostro dice, “aún recuerdo las ollas
comunitarias que se hacían y los campeonatos deportivos, cada vecino ponía algo
del material de construcción para la escuelita”.
En
ese tiempo, la embajada de Canadá y un grupo de personas de la misma comunidad
los apoyo y les brindo algunas herramientas y mano de obra, para hacer realidad
el sueño de tener un sitio que brinda formación a los niños del barrio, sin
sospechar que ese espacio soñado, fuese el detonador de guerras internas.
Olla comunitaria en Alpes
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Durante
un periodo aproximado entre 1984 al 2000, Ciudad Bolívar estaba declarada como
zona roja, cualquier actividad que buscará mejorar la calidad de vida de los
habitantes del barrio, y que estaban lideradas por la misma comunidad, eran
vigilados permanentemente, por tanto se hizo necesaria la presencia del
ejército en la zona.
En la
expresión de su rostro, se percibe tristeza, “el ejército se apoderó de
la escuela, no quería entregársela a la Secretaría de Educación, a partir de
ese momento se generaron problemas de violencia, niñas y niños violados, se
encontró armamento en el plantel educativo, las mamitas y papitos no
podían denunciar por las amenazas que les hacían constantemente” afirma.
Al
denunciar todo lo que sucedía dentro del plantel educativo, Mariela fue
perseguida y amenazada por el ejército, quien a su vez persuadió a la
comunidad, haciendo que fuera rechazada por calumnia y supuesto vínculo con la
guerrilla, para ese entonces ya se habían formado otros grupos dentro de la
misma comunidad, los cuales tenían un objetivo, sacar lo que obstaculizaba el
dominio de toda la zona.
Mariela
empezó a recibir amenazas constantemente, por lo que decidió bajarle el ritmo
al activismo social, intento llevar una vida tranquila en su negocio con su
pareja y su hijo, pero el 28 de noviembre del 2000, a las 6:00 pm,
ingresan tres sujetos armados al negocio de Mariela. “Uno
de los jóvenes me apunta en la cabeza, yo tenía a mi hijo de 2 años en los
brazos, vimos como acribillaron a mi esposo, me miraron a los ojos y me dijeron
¡Señora Mariela, ya se puede ir!”.
Su vida
se tornaba oscura, puso las denuncias respectivas. Esto hizo que la declaran
objetivo militar y de otras organizaciones del territorio, debió salir de su
hogar buscando un nuevo horizonte para ella y su pequeño. Lleva el título de
víctima del conflicto armado, pero afirma, “si me revictimizó, me
quedare esperando una ayuda económica por parte del Estado para vivir como una
mártir, por eso no dejo lo que hago”, pero también lleva el título de
Licenciada en educación artística, proceso que culmino a sus 45 años.
Mariela con su esposo e hijo
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“Su
expresión jovial afirma la gran líder y mujer que fue y sigue siendo”
Pese
a todo su pasado, Mariela no deja de luchar por el derecho a la participación
en diferentes espacios, logrando hacer mella en los barrios de Bogotá, en la
actualidad tiene una organización de mujeres llamada “Asociación integral de
mujeres constructoras de esperanza” ejecutando proyectos desde el arte como
forma de emancipación, no solo del conflicto armado, también de otros tipos de
conflicto que afecta a toda la comunidad.
Después
de concederme la entrevista, saca una bolsa blanca con su historia, muchas
fotografías que recopilan parte de su vida en el barrio los Alpes de la
localidad de Ciudad Bolívar, me mira y me dice “usted me hizo sacar y
recordar mi pasado”.
Por: @DarenaCastro

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