El papá de chilindrina

Este texto no habla sobre los personajes del famoso programa de Gómez Bolaños que ha marcado las generaciones desde su primera emisión el 20 de junio de 1971. Pero si contara una breve historia de un joven con apariencia de señor y su perra de color chocolate llamada Chilindrina.


En una de las tantas montañas de Ciudad Bolívar, donde los rayos del sol dan una especie de tonos esperanzadores en medio de tantos techos de zinc, hay un lugar donde sus habitantes se encuentran inconscientemente; las personas bajan la montaña  a tomar el transporte público cada día desde muy temprano para cruzar la ciudad y llegar a sus trabajos, a estudiar o hacer sus diligencias. 


En el paradero de buses se ubicaba un señor de estatura baja, moreno y con bastante historia en su rostro; su vocabulario y lenguaje evidencian la educación que ha recibido de la calle y las drogas, este señor tenía una caseta construida rudimentariamente donde venía frituras en paquetes, bebidas azucaradas y tinto. Después de una semana no se volvió a ver a este personaje, muchas personas dicen que lo amenazaron de muerte y tuvo que desaparecer del barrio. 


Ahora, se ve otro señor moreno, de estatura promedio y con una energía particular que demuestra el ser guerrero que lleva dentro; el papá de la chilindrina; un apodo peculiar que le fue otorgado por tener desde recién nacida una perra con cara de querer explorar el barrio. Retomo la labor de vendedor ambulante que dejó su colega, cuenta que le enseñó a su examigo a bañarse, a lavar la ropa y mantener el aseo de donde vive después de ayudarle a salir de la droga y la calle; pero este salió muy perezoso y sucio.


En una mañana soleada me acerqué a él para saludarlo y consentir a la chilindrina, sin preguntar me contó algunos pasajes de su vida y el amor profundo por su animalito de cuatro patas. - ¡A la chilindrina tengo que tenerla amarrada porque se va detrás de cualquier persona que la consiente, no la quiero perder porque ella es mi vida; es mi compañía; la vida no ha sido nada fácil, soy consciente que la droga me controla por momentos y debo bajarle al consumo, la chilindrina es mi familia.!


La Chilindrina sufrió hace un par de años un accidente por un carro, la dejó con la cadera descuadrada, pero puede correr sin problema. Por este motivo el papá  la mantiene amarrada. 


En la zona algunas personas prefieren tomar distancia del papá de la chilindrina, tal vez sean los prejuicios que la sociedad a creado para etiquetar lo bueno de lo mano; sin embargo este hombre como muchos más sale a rebuscarse la vida diariamente sin robar, sin hacer daño, a veces solo quiere que lo reconozca la sociedad y poder conversar con tranquilidad, sin ser juzgado o mirado con zozobra.


Por: La Loma CB


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